Campañas desangeladas.

Astrolabio Político / Por: Luis Ramírez Baqueiro

“Calumnia, que algo queda.” – Bacón.

 

Han pasado 14 días del arranque de las campañas electorales federales, hasta el momento las mismas han exhibido al menos en el plano estatal una especie de indiferencia por parte de la ciudadanía, que se muestra cansada de tanta politización.

Los medios seguimos esperando que los candidatos al Senado y a las Diputaciones Federales hablen de la oferta legislativa que habrán de llevar al Congreso para valorar y estimar a profundidad cuál es la mejor de las ofertas.

Inmersos en una especie de confianza que dan las encuestas la Coalición oficial, se siente convencida de que su triunfo será apabullante durante la Jornada Comicial del 2 de junio.

Quizá por ello, la guerra de lodo desatada por la oposición encabezada por PAN-PRI-PRD en la Coalición Fuerza y Corazón por México, trabaja al estilo de la campaña del año 2000, mediante reuniones con bajos volúmenes de asistencia, en la intentona de garantizarse un retorno bajo el esquema de los Amigos de Fox.

La tercera vía expresada en Movimiento Ciudadano (MC) ha comenzado a caminar el territorio expresando también su visión política bajo el argumento de desechar lo viejo de la política para darle paso a lo nuevo.

Aunque con los graves señalamientos de su Gobernador en Nuevo León, Samuel García Sepulveda, inmerso en un escándalo de triangulaciones millonarias de dinero público para beneficiar a las empresas de su padre –esquema de la viejísima política- confirman que ese cuento de renovación es simplemente de dientes para afuera, pues en el fondo son igual de buenos para clavarse el recurso público que los que tanto critican.

Ahora un nuevo escándalo ha filtrado en contra de la candidata Rocío Nahle García, la presunta propiedad de una residencia en el Fraccionamiento El Dorado de Alvarado, Veracruz, en la denominada Riviera Veracruzana, que, si la mansión es de ella, que con qué dinero se compró, en fin, una serie de consignas que exhiben únicamente la consigna de tiznar que alguna mancha habrá de quedar.

Porque no hablan tampoco del origen de sus fortunas, y dejémoslo muy claro, los hoy aspirantes al Gobierno del Estado, como al Senado de la República, no tienen bajo una que otra honrosa excepción, gente que no se preocupará por ver que comerá mañana.

La realidad es que quienes se estarán disputando el poder, tienen garantizados sus futuros y los de sus al menos cuatro próximas generaciones, así que ya sería buen momento de dejarse de patrañas y señalamientos, que solo evidencian un nerviosismo por no verse en igualdad de condiciones en las mediciones de aceptación, sabedores que quizá con estás calumnias menguan un poco la ventaja de la puntera.

Cierto es que el escenario demoscópico de la próxima elección habrá de ser muy distinto al que se tuvo en 2018. La sociedad está apostada claramente, a dos meses de la elección, en dar algunas sorpresas. Pues el grueso de la sociedad tiene ya claramente definido por quién votará, y por quién no.

Esa polarización producto de esa estrategia emprendida desde Palacio Nacional ha permitido a Morena y aliados confirmar que la Marca y el nombre de su candidata se posicione claramente en el colectivo.

Lo complicado vendrá hacía el interior, cuando venga la disputa por los cargos a gubernaturas, senadurías y diputaciones federales y locales, en donde la brecha preferencial se habrá de cerrar.

Es un hecho de que Morena no va alcanzar la mayoría absoluta en el Congreso Federal, y muy probablemente tampoco se alce con las 9 gubernaturas, por lo que seguiremos expectantes del devenir político nacional y estatal.

Por lo pronto, solo una cosa les pedimos a las y los candidatos: “Échenle ganas, porque sus campañas sin oferta y sin discurso están verdaderamente de hueva”.

La sociedad quiere escuchar los cómo y los cuándo de los problemas –seguridad, salud, empleo, etc.- que aquejan gravemente a la sociedad.

 

Al tiempo.

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