China gana terreno a EU en la carrera global por talento en IA
En medio de la guerra tecnológica entre Estados Unidos y China , el talento será el diferencial y el gigante asiático lo tiene claro. Por ello está incentivando la producción de especialistas STEM , recuperando a altos ejecutivos que eran parte de tecnológicas occidentales y, al mismo tiempo, endureciendo las medidas para evitar la fuga de cerebros. Tal medida forma parte de un plan de trabajo que lleva años mostrando resultados importantes. En 2020, China produjo 3.57 millones de graduados en el área de Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés), una cifra más grande que los 2.55 millones de India o los 822,000 que EU generó ese mismo año.
En 2022, el gobierno chino se dio a la tarea de impulsar la educación STEM, particularmente en áreas como los semiconductores, y estrechó la relación entre empresas y universidades. En 2023 el país generó 51,000 doctorados en estas áreas, mientras que en Estados Unidos la cifra se ubicó en 34,000s. Jorge Ascencio-Gutiérrez, especialista en semiconductores del Tecnológico de Monterrey, tiene claro que la conversación no solo es generar más especialistas en el campo tecnológico, sino también “mejores ecosistemas para que ese talento pueda desarrollarse, colaborar y convertir conocimiento en innovación productiva, pues eso es lo que deriva en riqueza, beneficios y posicionamiento”.
Los expertos vuelven a casa En diciembre Yao Shunyu, quien trabajó como investigador de OpenAI a cargo de sus iniciativas de inteligencia artificial, fue nombrado científico jefe de IA de Tencent, marcando unas de las contrataciones más mediáticas de una tecnológica asiática, pues implicó el retorno de experiencia en ingeniería desde Silicon Valley hacia China. Pero no es el único caso. Entre otros movimientos de alto perfil se encuentra el que hizo Alibaba, la cual contrató al investigador de Google DeepMind, Hao Zhou, para apoyar el desarrollo de su modelo Qwen AI, o el de Yang Zhilin, antiguo empleado de Meta AI y Google Brain, quien fundó su propia startup llamada Moonshot, responsable del modelo de IA Kimi.
Entre las razones por las que los expertos en IA chinos vuelven a las empresas en su continente son varias. Una de ellas es el objetivo que el gobierno fijó para la tasa de desempleo en ciudades, la cual no debe pasar del 5.5%, según el anuncio del gobierno de marzo. Ascencio también señala un asunto relacionado con los objetivos personales de los investigadores. “Los científicos suelen tomar decisiones considerando factores como acceso a infraestructura, oportunidades de investigación, financiamiento, calidad de vida y posibilidad de repercutir (en la sociedad)”, comenta, algo que ya se garantiza en China, de acuerdo con su experiencia colaborando con grupos de científicos internacionales. “China ha realizado un esfuerzo sostenido para construir capacidades científicas propias”, agrega el especialista. “Hace algunas décadas muchos investigadores buscaban salir porque los mejores laboratorios estaban fuera. Hoy encontramos centros de investigación, universidades y empresas tecnológicas de enorme nivel dentro del propio país”. Incluso este factor de desarrollo científico y de oportunidades tiene más peso que el económico. Si bien el salario de un ingeniero de IA es menor en China que en EU, en realidad no se trata de un problema debido al ecosistema que se ha hecho alrededor de la tecnología en el gigante asiático. Según datos de la plataforma de empleo en línea Zhilian, un sueldo mensual promedio en esta área es de 20,035 yuanes (unos 2,900 dólares). Anualmente, esto equivale a un salario de unos 35,000 dólares, casi 10 veces menos de lo que suele ofrecerse en Silicon Valley. Sin embargo, el costo de vida es mucho más alto en Estados Unidos, especialmente en San Francisco, donde las rentas pueden ser superiores por más del 50-70% respecto de Beijing.
China protege a sus cerebros Si bien China no prohíbe exportar chips como hace Estados Unidos, sí está tomando medidas para proteger a sus cerebros en la carrera de la IA. En enero de 2025, la startup Manus, nacida en Wuhan, se reubicó en Singapur para acceder a capital occidental. Este año, la empresa fue adquirida por Meta por 2,000 millones de dólares. Sin embargo, esto encendió las alarmas de Pekín y en el caso de MiroMind, otra startup especializada en razonamiento avanzado, solicitó no trasladar talento ni investigación al extranjero, pues gran parte del trabajo inicial de la empresa se había desarrollado en China, y su científico jefe era hasta hace poco Jifeng Dai, un importante investigador de la Universidad de Tsinghua que antes había liderado proyectos en SenseTime, una empresa de software de IA parcialmente estatal. “Más que proteger, diría que ha aprendido a valorar estratégicamente el conocimiento”, concluye Ascencio-Gutiérrez. Las economías más avanzadas entendieron que el principal recurso del siglo XXI no es el petróleo ni los minerales, sino la capacidad de generar conocimiento aplicable. China ha invertido durante décadas en universidades, laboratorios, programas de investigación y mecanismos para vincular ciencia e industria. Como consecuencia, muchos investigadores encuentran hoy condiciones atractivas para desarrollar su carrera dentro del país”.
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