• Llueve sobre mojado.
  • Llueve sobre mojado.

Llueve sobre mojado.

 

El Confesionario de Rasputín

Por: Francisco Rubén Chávez Osorio

 

www.eltotonacapan.com

 

Prevención es la clave para evitar, minimizar o mitigar los efectos de la temporada de tormentas y ciclones tropicales en el Golfo de México, tema del cual en alguna ocasión ya hemos mencionado aquí en el confesionario, y quienes habitamos en esta zona del país sabemos de sobra que es la temporada y hemos tenido las experiencias de situaciones como la vivida en el 99, en donde ni siquiera fue un huracán, sino la consecuencia de las torrenciales lluvias de aquel 4 de octubre en la zona serrana del norte de Puebla y la región limítrofe de nuestro estado desde donde escurrió tal cantidad de agua que causó graves daños con inundaciones y desbordamientos, barriendo a su paso con algunas comunidades, destrozando cultivos y afectando a la ganadería de los municipios de la región huasteca y del Totonacapan, desembocando en el mar del Golfo de México allá en la zona de la costa esmeralda, Nautla, Tecolutla, etc., en donde puentes y carreteras cayeron ante la magnitud del meteoro.

 

Se habló de un saldo de más de 380 muertos, 450 mil damnificados con miles de personas en albergues entre otras consecuencias y que para quienes recordamos el hecho aunque había familiares de los afectados y como siempre, gente de buena voluntad que quería apoyar con algo no podía pues las carreteras y puentes estaban colapsados o dañados, en donde la vía alterna era saliendo de Xalapa vía Huayacocotla que por cierto en aquellos tiempos equivalía a unas 8 o 9 horas de camino pasando Apizaco, Zacatlán de las manzanas, Tulancingo y de ahí a través de carreteras estrechas lograr llegar a parte de la zona afectada en la parte alta, de otra manera solo a través del puente aéreo que por cierto fue de gran utilidad en donde participaron la MARINA hoy SEMAR, FUERZA AÉREA MEXICANA, EJERCITO MEXICANO, PEMEX, CFE, PGR, las propias del gobierno estatal entre los recién adquiridos en aquella ocasión helicópteros BELL 412, así como variadas aeronaves de compañías aéreas y hasta particulares aprovechando cada espacio que el cielo permanecía abierto a la navegación, eran sin duda escenas que imponían y semejaban algún tipo de película de guerra ante el movimiento de los aparatos y el desembarco constante de víveres y algún otro tipo de apoyo que llegaban principalmente a la base de operaciones que para el caso lo fue el aeropuerto Tajín en Poza Rica Días en los que el dinero pierde su valor en el sitio, y me refiero a que si tenías algún peso en la bolsa no tenías donde comprar alimentos o ropa si es que por alguna razón llegaste o te quedaste varado ahí en el camino como fue mi caso en una ocasión de las variadas giras a la zona; y recuerdo cómo me compartieron espacio en una habitación de hotel que compartimos con mi tocayo el Dr. Rubén Morales y otros 8 compañeros que se encontraban realizando trabajos de auxilio y apoyo a la población en la zona.

 

Días muy difíciles e inolvidables para quienes tuvieron algún tipo de afectación en la zona de Huayacocotla, Ixhuatlán de madero, Martínez de la torre, San Rafael, Poza Rica, Papantla, Gutiérrez Zamora, Tecolutla, Cazones de Herrera, etc.

 

Sin embargo, después de esa trágica experiencia hemos tenido otras más cercanas como los huracanes “Stand” en octubre del 2005, “Karl” en septiembre del 2010, en donde los daños y afectaciones quizá estén más frescos en nuestra memoria incluyendo los psicológicos por su puesto.

 

Hace apenas unos días que “Grace” el huracán afectó parte del territorio veracruzano, y que era muy probable de acuerdo a los pronósticos emitidos por la propia Secretaría de Protección Civil del estado y la Conagua, algunos pobres desdichados e insensatos incluso mofándose o a manera de reclamo porque ante el sistema de alertamiento previo no impactó en la zona metropolitana Veracruz Boca del Río Medellín o alguna otra en donde estaban pendientes y no, no les tocó el impacto, como si esto fuera un juego divertido entre la adrenalina y el morbo. Pues no lo es, y si no vayan allá a preguntarle a los hermanos que están padeciendo y hasta desesperados porque están bajo los efectos de la falta de energía eléctrica para satisfacer muchas necesidades básicas como atención de hospitales y conservación de alimentos, otros por falta de agua potable, o están inundados, no tiene que comer, casas destechadas, etc.

 

Y si a esto le sumamos que de por si estamos en medio de una pandemia, además como lo dije al inicio estamos en la etapa probablemente más intensa de lluvias de la temporada.

 

Cuesta tanto trabajo justificar como es posible que el trabajo siga siendo más reactivo que preventivo en la dependencia estatal y también en las municipales en materia de protección civil, para ello se requieren de elementales como la experiencia, habilidades y competencias en el área, por no decir que un verdadero perfil para esos puestos que se encargan de cuestiones vitales para la sociedad y en las que se supone por eso son servidores públicos, simplemente así no debe ser; porque además en el estado hay gente capaz y con experiencia de la cual por lo menos debieran permitirles asesorarles para no salir con una de esas de no la vi venir…

 

La temporada no ha terminado, las lluvias siguen y seguirán, por cierto, allá en la zona del caribe el disturbio 99L viene organizándose con un buen porcentaje de probabilidad de evolucionar a ciclón tropical, es cuestión de días, señoras y señores ¡pilas! Y si no pueden o pidan ayuda o denles espacio a otros que, si puedan atender a la población a fin de administrar los riesgos, pues si bien no se pueden evitar las tormentas tropicales y los huracanes, si se puede actuar de manera preventiva y más con los antecedentes que tiene el estado de Veracruz.

 

Es cuanto y me voy antes de que me mojen el confesionario.

 

Hasta la próxima

yefimovich1977@gmail.com