• Tribulación y Depuración.

Tribulación y Depuración.

 

El Confesionario de Rasputín

Por: Francisco Rubén Chávez Osorio

 

www.eltotonacapan.com

 

La vida que vivimos está en si misma marcada por ciertas características o eventos que incluso de manera cíclica se dan: amanece, transcurre el resto del día hasta la caída del sol y la llegada de la noche, cuando el sol cede su brillo a la enigmática y mágica luz que refleja la luna, la cual por cierto también afecta en muchos sentidos a los seres humanos…si no, pregunten al personal médico como les va en sus guardias con las embarazadas en las noches de luna llena tan solo por mencionar un ejemplo.

 

Por experiencia y desde niños aprendemos a identificar sucesos como las estaciones del año, y dentro de estas cada una tiene características particulares, de hecho, además de las estaciones tenemos temporadas como esta, la de lluvias que estamos viviendo, donde el agua elemento vital para todos los seres de la tierra llega a ser tan abundante que, a su paso, sacude, desentierra, limpia, desborda y al final con esa enorme fuerza logra dejar en claro la presencia de la naturaleza que crea y genera vida, pera también regenera todo, como las heridas que para sanar necesitan ser lavadas aunque duela para al final sanar y tener una nueva oportunidad.

 

Estas lluvias han provocado fuertes daños en diferentes lugares del país y más allá de nuestras fronteras. En Veracruz el huracán “Grace” afectó principalmente la región montañosa colindante con Puebla y hacia la costa, muy similar a la zona afectada en el 1999, pero la temporada aun no ha terminado; hoy en el estado de Hidalgo están padeciendo por senda inundación en donde un hospital tuvo 17 muertos y muchos pacientes tuvieron que ser rescatados en helicópteros, pero con múltiples afectaciones en casas, caminos y demás, y sigue lloviendo…

 

Llegó septiembre y con él los movimientos de la tierra están presentes como dicen algunos meteorólogos y estudiosos de la materia se trata solo de coincidencias, aunque existe la referencia de que en tiempos prehispánicos era esperado en este tiempo en equivalente de nuestro calendario que marcaban “la fiesta de los muertos y la caída de los frutos”, marcada por la llegada de las fuertes lluvias, tiempos de limpieza y depuración en donde los elementos conjugan sus fuerzas y transforman la realidad para dar paso a una nueva etapa, la regeneración de la vida.

 

Y es que justamente un día 7 de septiembre, pero del 2017 tuvo lugar otro sismo que pudo percibirse en la región centro y sur de nuestro país con 79 muertos en Oaxaca, 16 en Chiapas y 4 en el estado de Tabasco; en el también se habló de quienes pudieron ver ciertos destellos en el cielo al momento del sismo.

 

4 años después, justo el 7 de este mes en curso, nuevamente sismo con epicentro en el estado de Guerrero, pero que pudimos percibir en diferentes estados, y sí, también se pudieron apreciar en el firmamento destellos de luz al momento del movimiento telúrico, con la diferencia de que ahora pudieron ser captados por cámaras de vigilancia…

 

¿coincidencia?, sí, y mucha ¿no le parece?

 

Vivimos tiempos donde la humanidad se duele por los efectos de la pandemia, muchos seres queridos han sido arrebatados de la tierra por esa causa, y en estos momentos de lado a lado del país México está inmerso entre las aguas que caen del cielo que no solo son bendición para los campos agrícolas, sino que desgarran los cerros y arrastran todo a su paso por los causes de los ríos hasta descargar su fuerza en el mar.

 

El ser humano se asombra un momento y se acuerda cuan pequeño es ante la inmensidad de la fuerza de la naturaleza, de pronto sigue torpe y arrogantes han pagado caro el precio de la osadía al retar el cruce de un río crecido en donde han encontrado la muerte.

 

A la “Tonantzin” o madre tierra como le decían nuestros antepasados en este país desde tiempos muy lejanos se le dejó de observar y tratar con respeto, ella está viva y se manifiesta, se mueve, se sacude, limpia y depura aun cuando esto signifique un tiempo de tribulación.

 

Pero ¿hasta donde solo hemos dejado de observar como nuestros antepasados los tiempos y las características de cada etapa en nuestra vida y hasta donde hemos sido nosotros mismos los causantes de las manifestaciones de la naturaleza como hoy?

 

“quien riñe a la naturaleza envenena su propia mesa, contra la fuerza de Dios no existe defensa”, así dice una estrofa de la canción de Roberto Carlos llamada “el año pasado”, ¿no la ha escuchado?, dese un momento y escúchela

 

Mientras tanto continúan los tiempos de reflexión, en medio de tanto ruido es bueno darse un tiempo.

 

Hasta aquí mi comentario

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