Puerto desamparado, ni con Dios, ni con el diablo

El Confesionario de Rasputín / Por: Francisco Rubén Chávez Osorio

Que si vinieron y se pasearon las corcholatas lo mismo que la inesperada emergente y creciente aspirante contraria a ellos, que si qué bonita la ciudad de Veracruz con ciertos atractivos (excepto los baches, y hundimientos en varios puntos de la ciudad), entre otros asuntos.

 

Pero más allá de todo ese ruido de grilla, lo que si es muy notorio y creciente es el terrible flagelo que sigue causando la delincuencia en la ciudad y puerto de Veracruz, iniciando por la zona centro, y centro histórico de manera particular, sin que eso signifique que el resto no sea importante; por supuesto que lo es, pero si con toda desfachatez los maleantes han hecho de las suyas, de tal manera que muchos negocios han preferido bajar sus cortinas; y en otros puntos de la ciudad los vecinos aterrados ante los robos constantes de casas habitación, negocios y asaltos, han llegado a ser incluso notas que ya no parecieran impactar acostumbrados a una cifra más en el cotidiano vivir.

 

No, no y no, esto no puede seguir así, No es posible que casas habitación, negocios, jardines de niños, escuelas primarias y demás sean desvalijadas y en casos deshonrosos para las corporaciones dedicadas a la seguridad pública, ¿se vean rebasadas por los maleantes?… esos de poca monta que se roban desde tapas de los registros, alcantarillas, tubería de cobre y demás en las azoteas, etc. delitos que no solo se han cometido durante las noches y madrugadas, sino a plena luz del día.

 

¿Qué carajos está sucediendo? Los ciudadanos se organizan, algunos a través de las benditas redes vecinales vigilantes, montan guardias, en algunos casos incluso hacen rondines, pero cuando ocurre un acto vandálico o robo no una, sino varias veces incluso en el mismo lugar, como ha sido el caso del jardín de niños Elena Martínez Cabañas, ubicado en la calle Francisco Canal entre las avenidas Allende y Netzahualcóyotl, ¿ya se ubicó?, exactamente, ese que está a un lado del ex penal Ignacio Allende, mismo que fue anunciado en comodato a la Universidad Veracruzana, pero no se ha visto ni un solo cambio en esa vieja estructura que sirve para escondite de malandrines y comisión de delitos.

 

De verdad que resulta sorprendentemente frustrante para los padres de familia del jardín, su directora y en general de los propios vecinos de la zona, quienes se preguntan ¿en manos de quienes estamos? Ya que en su momento han

 

enviado por escrito oficio a la alcaldesa Paty Lobeira y no hay respuesta a sus solicitudes.

 

Voces por ahí dicen que no le corresponden los temas de seguridad pública en la zona, que es tema del gobierno del estado; ¿será?

 

Mire usted, mientras son peras o manzanas lo cierto es que tal parece que la ciudad de Veracruz, situada en el primer puerto de México, y uno de los más importantes municipios a nivel del estado por su ubicación estratégica, y destino turístico, que a este paso va a tener que ser boletinada como lo hace la unión americana con aquellos lugares donde resulta sumamente peligroso visitar.

 

¿Qué Rasputín abusa y dramatiza? Eso díganselo a todos los afectados en el centro y cualesquiera puntos de la ciudad.

 

Y es cuando la duda razonable invade en medio de la rabia y frustración ¿será que hay una maquiavélica intención de causar ese nefasto daño efecto que vive la ciudadanía porteña ante el embate de los maleantes?

 

¿Por qué no se nota una mano dura y efectiva contra ellos?

 

¿serán que tengan la venia de alguno de los niveles de gobierno?, digo, tal pareciera por el alto nivel de incidencia de estos actos que dañan a los propios e incluso visitantes.

 

De poco o nada sirve el promover una imagen bonita de la ciudad y eventos atractivos, si la ciudadanía percibe otra realidad, como aquel de su cantaleta de que tiene otros datos…

 

Tal parece que ante la pugna entre partidos los más afectados resultan ser los ciudadanos que viven un desamparo y parecen vivir de ya un abandono por parte de las autoridades a quienes compete proporcionar la seguridad pública a quienes viven y visitan la ciudad.

 

Que si es competencia del municipio integrarse y participar de manera coordinada en el mentado Consejo de Seguridad Pública, que si existe un espacio para la participación ciudadana donde reciben los oficios, pero no resuelven nada a favor del ciudadano y podríamos enumerar un sinfín de suposiciones que no reflejan que haya un interés para atender un problema medular y de fondo, ya sea la autoridad municipal o estatal…

 

“lo que tenemos que hacer es armarnos y hacer justicia por propia mano porque estos por lo visto no les importamos”, expresaba Don José, vecino de la zona, con gesto molesto y a la vez de frustración cansado de intentar por la derecha dijera el mismo, y ver que por lo visto a nadie le importa; uno de los jóvenes reunidos al manifestar sus inconformidades dijo en son de burla “no se preocupen ya vienen las elecciones, ahí si van a mandar patrullas a hacer rondines, hasta se van a querer asomar los aspirantes, y entonces ahí es donde los vamos a mandar a ver a la más vieja de su casa…

 

Y es que se supone que no es un municipio de nueva creación, ni tampoco el diseño de instituciones encargadas de la procuración y aplicación de la seguridad

 

pública en los tres niveles de gobierno, basta ya de echarse la pelotita por cuestiones meramente de marrullería política, es hora de entrarle al toro por los cuernos y asumir su responsabilidad, bien sea el gobernador del estado Cuitláhuac García, Paty Lobeira de Yunes, o las corporaciones federales o los tres.

 

Decía Juan García Sánchez en uno de sus tantos convivios “pobre del pobre que al cielo no va, lo joden aquí y lo joden allá”, ¿será este pobre el ciudadano de la ciudad y puerto de Veracruz?

 

“No está ni con Dios, ni con el diablo”

 

Es hora de rescatar a la ciudanía de ese flagelo. ¡Basta!, ya no más.

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