Un renovado AICM da la bienvenida a una afluencia de turistas que aún no despega

En la Terminal 1 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) , un mariachi interpreta Cielito Lindo frente a decenas de viajeros que se detienen para grabar videos y tomar fotografías. Algunos pasajeros recién llegados observan el espectáculo con curiosidad. Otros levantan el teléfono para compartir la escena. Por unos minutos, el aeropuerto parece acercarse a la imagen festiva que muchos imaginaban para los días previos a la Copa del Mundo . Pero la música termina. Los viajeros retoman el paso. Las filas vuelven a moverse con normalidad. El bullicio desaparece tan rápido como llegó. A apenas horas de la inauguración del Mundial, la principal puerta de entrada aérea del país luce más cercana a la normalidad que a la efervescencia que muchos anticipaban.



La imagen que arrojaba el aeropuerto ayer contrasta con los meses de preparación que vivió para llegar listo a uno de los eventos deportivos más importantes del planeta. El gobierno federal aceleró obras de modernización, renovó áreas operativas y rehabilitó espacios de la Terminal 1 y la Terminal 2 con la expectativa de recibir una parte importante de los 5.5 millones de turistas adicionales que, según estima la Secretaría de Turismo, generará el Mundial este año, y que Moody’s Local México redujo a 768,000 , de los que 521,000 serían nacionales y 247,000 extranjeros Lo que hoy se observa en la Terminal 1 es muy diferente a lo que existía hace apenas unas semanas. La maquinaria prácticamente desapareció. Los espacios cerrados fueron reabiertos. Los andamios dejaron de dominar el paisaje interior. Los trabajos de rehabilitación que durante meses acompañaron el recorrido de los pasajeros ya no ocupan cada rincón de la terminal. La presidenta Claudia Sheinbaum inauguró hace unos días la primera fase de modernización del AICM, una intervención que implicó inversiones cercanas a los 6,500 millones de pesos obtenidos directamente por el aeropuerto. El objetivo era presentar instalaciones renovadas antes de la llegada de los aficionados que asistirán a los partidos en México.

Una terminal renovada, pero todavía en ajustes finales Los resultados son visibles en áreas de documentación, salas de espera, comercios y filtros de seguridad. Sin embargo, algunos detalles todavía permanecen pendientes. En uno de los tres filtros de seguridad de la Terminal 1 aún es posible observar trabajadores realizando ajustes menores en el piso. Las máquinas de inspección de equipaje permanecen parcialmente cubiertas con plásticos protectores, señal de que fueron instaladas recientemente. “Se supone que todo estará listo mañana. Ojalá que así sea”, mencionaba ayer una oficial que custodia la zona y que prefirió no ser identificada. Los pendientes parecen responder más a acabados que a obras de fondo. La operación diaria se desarrolla sin afectaciones visibles para los pasajeros y el aeropuerto transmite una imagen considerablemente más moderna que la de meses atrás. A lo largo de los pasillos aparecen aficionados con camisetas de la selección mexicana. Algunos se toman fotografías frente a los balones y las representaciones monumentales de la Copa del Mundo instaladas en distintos puntos de la terminal. Sin embargo, predominan los viajeros habituales, pasajeros de negocios y familias que realizan vuelos nacionales o conexiones. Que la expectativa se concentre en el AICM no es casualidad. La terminal capitalina continúa siendo la más importante del país por volumen de pasajeros. Durante 2025 movilizó
44,605,576 viajeros , de acuerdo con datos de la Agencia Federal de Aviación Civil. Aunque la cifra representó una disminución anual de 1.7%, fue suficiente para mantener al aeropuerto como el más transitado de México, por encima de Cancún, que registró 29,478,700 pasajeros. Esa posición explica por qué buena parte de los preparativos para el Mundial se concentraron en este aeropuerto y por qué trabajadores, comercios y prestadores de servicios esperaban que la afluencia comenzara a sentirse incluso antes del silbatazo inicial.


La fiebre mundialista sigue sin llegar Para quienes trabajan todos los días dentro de la terminal, la diferencia entre expectativa y realidad es evidente. En la zona de taxis autorizados de la Terminal 1, varios conductores esperan turno mientras observan la llegada de pasajeros. Algunos llevan más de veinte minutos sin recibir servicio. Roberto, taxista del aeropuerto, reconoce que esperaba una actividad mucho más intensa desde la semana pasada. “Esperábamos un poco más de movimiento desde la semana pasada, pero no ha llegado en la magnitud que pensábamos. Creo que en estos días comenzará la afluencia previa al evento. De los números que se esperaban, todavía no alcanzamos ni la mitad, aunque seguimos esperando que repunte”, comenta. La percepción es compartida por Sandra, quien vende boletos para los taxis autorizados dentro de la terminal y tampoco ha observado el incremento de pasajeros que muchos asociaban con la antesala de la Copa del Mundo. La expectativa de una llegada masiva de visitantes tampoco termina de reflejarse en algunos de los espacios diseñados específicamente para capitalizar el torneo. En la parte alta de la Terminal 1 opera el
Fanport , una zona de entretenimiento con restaurantes, mesas de futbolito y una pantalla monumental donde serán transmitidos los partidos. El área fue concebida como un punto de encuentro para aficionados nacionales e internacionales. Por ahora, la afluencia se mantiene moderada. Rodrigo Escobar, uno de los coordinadores del espacio, considera que el verdadero movimiento podría llegar entre hoy y mañana, cuando los aficionados comiencen a concentrarse para asistir a los encuentros. Mientras tanto, algunos turistas internacionales destacan justamente lo contrario: la facilidad con la que han podido desplazarse dentro del aeropuerto. “Llegamos hace una semana y media y ha sido todo muy fácil, muy amigable y maravilloso. No estuvo lleno al salir ni entrar al aeropuerto. La transportación también ha sido muy sencilla”, afirma Jennifer, una visitante procedente de Estados Unidos.


Su impresión coincide con lo que muestran los pasillos. No hay filas extraordinarias, ni áreas colapsadas, ni señales de presión operativa. Incluso el espectáculo del mariachi que por unos minutos reunió a viajeros y trabajadores fue iniciativa de un empresario jalisciense aficionado al futbol que acostumbra viajar acompañado de la agrupación musical a las Copas del Mundo, no una activación oficial relacionada con el torneo. “Imagínate, en casa, estar con toda la gente, mira la experiencia de vivir el mariachi en el aeropuerto. Es una felicidad única, no hay otras palabras que pueda decir”, comenta. La diferencia se vuelve todavía más evidente al cruzar hacia la Terminal 2 . Aquí no hay mariachis ni activaciones tan visibles. Tampoco quedan rastros de trabajos de remodelación. Los proyectos fueron concluidos y entregados oficialmente por el gobierno federal, por lo que los pasillos lucen terminados, ordenados y operando con normalidad. Los pasajeros caminan sin prisa, las salas de espera mantienen ocupaciones habituales y el ambiente dista del movimiento que suele acompañar a los grandes eventos deportivos internacionales. Porque a horas del arranque de la Copa del Mundo, el aeropuerto ya luce distinto al de hace unos meses. Lo que todavía no aparece distinta es la afluencia. Mientras el reloj avanza hacia el partido inaugural, trabajadores, comercios y prestadores de servicios mantienen la esperanza de que la verdadera llegada del Mundial ocurra en las próximas horas. Por ahora, la calma sigue predominando en la principal puerta de entrada de México.

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